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CAMINOS Y DESARROLLOS |
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EDITORIAL
Emilia Perassi 1
Mariarosaria Colucciello 2
Giovanna Scocozza 3
1 Università degli Studi di Torino
2 Università degli Studi di Salerno
3 Università per Stranieri di Perugia
Referencia: Perassi, E., Coluciello, M. y Scocozza, G., y Colucciello, M. (2025). Editorial. Cultura Latinoamericana, 41(1), 15-29. http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2025.41.1.0
El número 41, vol. 1 enero-junio de 2025, de Cultura Latinoamericana. Revista de Estudios Interculturales presenta una novedad importante, el primer dossier, titulado "Guerra y migración en la literatura: proyecciones desde y hacia América Latina en los siglos XX y XXI", cancelar y coordinado por Silvia Cattoni (Universidad Nacional de Córdoba - UNC, Argentina) y Emilia Perassi (Università degli Studi di Torino, Italia). Organizar un número dossier va más allá de una decisión editorial práctica: es un acto de producción de conocimiento que ayuda a ordenar, tensionar y expandir las formas en que pensamos la cultura, la historia y la sociedad. Esta elección responde a la necesidad de ofrecer espacios de reflexión concentrada y colectiva sobre un eje de particular relevancia teórica, histórica o cultural. Esta modalidad editorial permite articular una serie de trabajos que, desde distintos enfoques y trayectorias, dialogan entre sí en torno a un objeto común, al tiempo que favorecen una lectura transversal y crítica. El dossier no solo aporta profundidad analítica, también contribuye a cartografiar el estado actual del conocimiento en torno a un tema específico. Su organización implica un ejercicio de curaduría intelectual que delimita problemas, propone marcos interpretativos y reúne voces que, en conjunto, enriquecen el debate y abren nuevas líneas de investigación. En este sentido, el dossier actúa como núcleo vertebral del número, y posiciona la revista como un actor activo en los debates contemporáneos. A través de esta sección se busca, además de registrar discursos existentes, intervenir en la conversación académica y cultural desde una perspectiva crítica y plural.
Con base en este preámbulo y a pesar de querer seguir siendo un espacio de diálogo interdisciplinario en el que convergen voces de investigadores, artistas y pensadores que, desde distintos territorios y enfoques, comparten el compromiso de pensar lo latinoamericano en clave crítica, situada y transformadora, este número ha pretendido abordar un tema específico de manera exhaustiva y, sobre todo, desde el punto de vista de la literatura, con el fin de ofrecer una visión cohesionada y profunda del macrotema. La decisión de dedicar este dossier a la relación entre literatura y guerra no responde únicamente a una inquietud académica o historiográfica. En un contexto global atravesado, una vez más, por conflictos armados de alto impacto —desde las guerras en Ucrania y Gaza hasta los múltiples enfrentamientos invisibilizados en territorios latinoamericanos— se vuelve especialmente necesario seguir pensando en el papel de la literatura frente a la violencia organizada, la destrucción sistemática y el trauma colectivo.
La literatura y la guerra comparten una larga y tensa historia. Desde las epopeyas fundacionales hasta los testimonios contemporáneos, el conflicto bélico ha sido una de las matrices narrativas más persistentes de la tradición literaria. Sin embargo, no se trata únicamente de representar la violencia o de estetizar la destrucción: en muchos casos, escribir sobre la guerra implica disputar sentidos, reconstruir memorias fragmentadas y dar voz a aquello que ha sido silenciado por los relatos oficiales.
El objetivo no es solo analizar cómo se representa la guerra en los textos literarios, sino también preguntarnos desde qué lugares se escribe, quiénes tienen la autoridad para narrar y qué formas adquiere la escritura ante el trauma, el exilio y la pérdida.
Con sus nueve artículos, el dossier incluye miradas desde distintas disciplinas —literatura comparada, estudios culturales, migración, memoria y derechos humanos— y se detiene en conflictos que han marcado profundamente la identidad de los pueblos latinoamericanos: las guerras, las dictaduras, los enfrentamientos armados internos y sus consecuencias todavía latentes. Por lo tanto, este dossier se detiene en la literatura como una forma de resistencia, como archivo de lo inarchivable y como lugar donde la palabra se convierte en acto. Porque si toda guerra busca imponer un silencio, escribir puede ser, también, una forma de no rendirse.
El dossier se abre con los aportes de tres destacadas escritoras latinoamericanas que interpretan el tema a partir de su vivencia personal y familiar.
El hilo de la voz. Notas sobre memoria, guerra e inmigración en Música materna, de Graciela Batticuore (Universidad de Buenos Aires [CONICET] Argentina), explora los efectos subjetivos y lingüísticos de una serie de experiencias traumáticas —la convivencia cotidiana con la muerte, el analfabetismo estructural, la emigración forzada y los complejos procesos de transculturación— en la vida de una mujer italiana que, tras la Segunda Guerra Mundial, se establece en Argentina. Lejos de limitarse a una reconstrucción biográfica y autobiográfica, el texto propone una reflexión crítica sobre cómo estas condiciones históricas y sociales dejan marcas indelebles en las formas del habla, la sintaxis y el imaginario de quien ha atravesado el desarraigo. En particular, se analiza la conformación de una lengua híbrida —en tensión entre lo heredado y lo aprendido, entre la lengua materna y la lengua del país de acogida— como espacio simbólico donde se inscriben tanto el duelo como la resistencia cultural. La investigación se fundamenta en un corpus compuesto por testimonios orales de carácter familiar, documentos históricos, materiales audiovisuales y, especialmente, en la novela Música materna, que funciona como dispositivo ficcional capaz de condensar y reconfigurar estas experiencias desde una perspectiva literaria y afectiva.
Abrazar a los ausentes de Sandra Lorenzano (Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM], México) parte de una pregunta difícil: ¿cómo se formula hoy una palabra frente al horror? Este interrogante se extiende como una trama subterránea a lo largo de las páginas del artículo, en el que se examinan los modos en que la literatura, y más ampliamente la cultura, intentan responder —no sin fisuras— a las múltiples formas de violencia que atraviesan el presente. En este contexto, la escritura se presenta no tanto como un gesto de clausura, sino como un espacio de resonancia para la herida de la que hablaba Alejandra Pizarnik: una herida radical, a la vez singular y compartida, íntima y social, que escinde al sujeto y lo lanza a la intemperie del lenguaje. De ese desgarramiento —intraducible, pero no por ello inefable— brota, paradójicamente, la necesidad de la poesía. Quizás por eso mismo la herida constituye el eje vertebral de Herida fecunda (Premio Málaga de Ensayo, 2024), un libro que propone una meditación sobre los exilios, la memoria, el duelo y la escritura como formas de resistencia simbólica frente a la dislocación del sentido. En estas páginas, los nombres, las imágenes, los cuerpos ausentes no buscan ser restituidos, sino sostenidos, invocados, abrazados desde el lenguaje. Desde Paul Celan y María Zambrano hasta Raúl Zurita y Byung-Chul Han; desde las estéticas del nuevo cine mexicano hasta las materialidades devastadas en las obras de Anselm Kiefer; desde las intuiciones de Walter Benjamin hasta el gesto ético y político de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, este ensayo se sitúa en un cruce de voces, memorias y gestos que no rehúyen el dolor, pero tampoco renuncian a la potencia de la esperanza. Porque escribir no es más que una forma de resistir al olvido, de recomponer —aunque sea fragmentariamente— un lazo con los muertos.
En Guerra y migración como legado familiar en mis relatos autoficcionales Árbol de familia (novela), Todos éramos hijos (novela) y El viaje de los locos (cuento) María Rosa Lojo (Universidad del Salvador [USAL] Buenos Aires) explora no solo su genealogía personal, sino también la persistencia de las memorias colectivas en la construcción de la identidad. Lejos de ofrecer una simple reconstrucción biográfica, sus obras despliegan una cartografía emocional y transgeneracional en la que se entrecruzan historia, exilio, herencia y reescritura. En Árbol de familia, la autora elabora una suerte de álbum coral en el que las voces de antepasados gallegos, castellanos y andaluces dialogan a través de los tiempos, ensambladas en la figura de Rosa, narradora y descendiente americana. Más que una novela, es una constelación de relatos orales, documentos y evocaciones. En Todos éramos hijos, la voz narrativa se distancia de la primera persona y adopta una tercera que, sin embargo, no abandona el registro íntimo. El personaje de Rosa emerge aquí como eje central que acompaña su trayecto vital desde la infancia escolar hasta su formación universitaria, en un recorrido que culmina en los albores de la última dictadura cívico-militar argentina. La novela expone cómo las heridas del pasado migratorio y las violencias del presente político confluyen en la subjetividad de una mujer que intenta entender su historia personal como parte de una trama mucho más vasta, atravesada por silencios, pérdidas y resistencias. Finalmente, El viaje de los locos desplaza el foco generacional hacia Leonor Beuter, hija de Rosa, y con ella el relato se internacionaliza y adquiere una dimensión casi mítica. En esta narración, la autora amalgama elementos históricos, fantásticos y poéticos para pensar la diáspora como destino común, pero también como acto de transformación. El "viaje de los locos" alude así a los errantes de la historia: aquellos que no migran por elección, sino por necesidad, y que, en su desplazamiento, abren nuevos espacios para la memoria, la reconstrucción y el renacimiento. Leídas en conjunto, estas tres obras conforman una trilogía que no solo explora la transmisión intergeneracional de la memoria, sino que propone una ética de la escritura como acto reparador. En ellas, el sujeto migrante, desplazado y herido, se convierte en depositario de relatos fragmentarios que, en su recomposición, iluminan tanto el pasado como el porvenir.
Escribir en penumbra. Migración, ruina, acento en Arqueología sonámbula de Juan Cristóbal Castro de Gina Saraceni (Pontificia Universidad Javeriana de Colombia) se propone indagar las complejas articulaciones entre territorio, cuerpo y escritura a partir de la novela Arqueología sonámbula del escritor venezolano Juan Cristóbal Castro. En esta obra híbrida y de difícil clasificación —situada deliberadamente en los márgenes de los géneros literarios convencionales—, la experiencia del desplazamiento geográfico y corporal se entrelaza con una deriva textual que subvierte las formas narrativas tradicionales. El relato se construye desde un umbral inestable, donde el acto de migrar no solo implica la pérdida de un lugar físico, sino también la erosión de estructuras afectivas, lingüísticas y simbólicas. Arqueología sonámbula puede leerse como una escritura en ruinas: cada fragmento evoca un intento de recomposición de la subjetividad quebrada por el colapso nacional, mientras que la figura de la ruina —recurrente a lo largo del texto— funciona como emblema material y metafórico de la devastación emocional provocada por la diáspora forzada y el progresivo desmantelamiento del país. La novela se convierte, así, en una suerte de palimpsesto donde el duelo por lo perdido, la nostalgia de lo irreparable y la tentativa de nombrar lo innombrable se cifran en un lenguaje que titubea, se desplaza y muta en consonancia con la errancia vital de sus protagonistas. Desde esta perspectiva, por un lado, a través del texto de Castro Gina Saraceni explora la fractura del migrante y la del que permanece: ambos sujetos —el que parte y el que se queda— resultan atravesados por un trauma compartido que desborda la esfera individual para instalarse como marca colectiva. Por otro lado, la autora italovenezolana aborda cómo esta narrativa construye un dispositivo literario que interroga las nociones de pertenencia, arraigo y pérdida, al tiempo que desafía las categorías formales de la novela para proponer un gesto escritural liminar, a medio camino entre el testimonio, la crónica, la poesía y la meditación ensayística.
Le podría pasar a cualquiera. Guerra total, fascismo, narración y resistencia en Oscuramente fuerte es la vida de Antonio Dal Masetto, de Alfonsina López (Universidad Nacional de Córdoba [UNC], Argentina) parte del análisis del contexto de una Europa de principios del siglo XX, cuando esta fue escenario de una sucesión de conmociones históricas que desbordaron los límites tradicionales del conflicto: guerras de escala mundial, genocidios sistemáticos, desplazamientos forzados de poblaciones enteras, así como una cascada de revoluciones y contrarrevoluciones que fracturaron el tejido político y social del continente.
Esta transformación no solo alteró profundamente las estructuras institucionales, también reconfiguró las formas de comprender lo social, el papel del individuo y las relaciones de poder. A partir de 1914, la exaltación de la violencia como mecanismo regenerador del cuerpo social se consolidó como uno de los pilares de las nuevas ideologías totalitarias, entre las cuales el fascismo italiano es un caso paradigmático. Este régimen promovió una visión de la guerra como acto purificador, una "higiene moral" orientada a erradicar elementos considerados débiles o degenerados en nombre de una presunta fortaleza nacional colectiva. Con base en ese contexto, la autora explora cómo estos elementos —la lógica de la guerra total, la radicalización ideológica y la glorificación fascista de la violencia— se manifiestan y son problematizados en Oscuramente fuerte es la vida, novela del escritor italoargentino Antonio Dal Masetto. En particular, le interesa indagar de qué modo la voz narrativa femenina y migrante, encarnada en la protagonista, se constituye como un contradiscurso que desafía estos imaginarios desde una postura civil, antifascista y antibélica. Lejos de oponer resistencia mediante la confrontación directa, su relato propone una forma alternativa de resiliencia: el refugio en lo doméstico, la memoria íntima y la narración no dicotómica, que se niega a reproducir la lógica binaria amigo/enemigo impuesta por los aparatos ideológicos de la guerra.
En La lengua plural de la distancia. Migración, ética e identidad narrativa en la obra de Alfredo Molano, Consuelo Triviño y Santiago Gamboa, Diego Vélez Quiroz (Università degli Studi di Torino, Italia) profundiza en el acto de narrar, que implica inevitablemente una toma de posición frente al mundo. El narrador, al configurar un punto de vista, instituye un marco de sentido que condiciona la percepción del lector sobre aquello que se relata. Esta elección enunciativa no solo orienta la interpretación del texto, sino que, a la vez, revela aspectos fundamentales de la identidad ética, estética y política de la voz narrativa. En este sentido, narrar es también una forma de intervenir en el entramado simbólico de la realidad. Desde una tradición crítica que atraviesa el pensamiento de Walter Benjamin, Primo Levi y Joan-Carles Mèlich, se ha insistido en la dimensión ética de la narración como ejercicio de la memoria, mientras que la figura del lector se redefine como aquella instancia que escucha, que se abre al otro y le otorga un espacio simbólico. Partiendo de esta concepción, este artículo propone la existencia de una forma específica de narrador cuya función principal no es imponer una visión del mundo, sino habilitar la aparición de otras voces —las voces ausentes, interrumpidas o sistemáticamente silenciadas. Este narrador-testigo actúa como mediador: alguien que, consciente de su posición, cede su palabra a los otros para que puedan ser oídos. Este tipo de enunciador es característico de la literatura testimonial, pero también aparece con fuerza en un conjunto de relatos contemporáneos sobre la migración, donde la subjetividad del narrador se disuelve parcialmente para abrir espacio a la polifonía de lo colectivo. En muchas de estas narraciones, el sujeto que narra se desmarca de su propia experiencia individual para construir un relato que da cuenta de una multitud desplazada: los millones de migrantes del siglo XXI que, desposeídos de medios materiales y simbólicos, ven restringida su capacidad de autodefinición y expresión en un contexto global que los instrumentaliza, los invisibiliza o los reduce a piezas fungibles dentro del engranaje neoliberal poscolonial. A partir de este enfoque, Diego Vélez Quiroz propone una lectura comparativa de tres relatos colombianos que abordan la experiencia migrante desde distintas formas híbridas entre la ficción y la no ficción: Desterrados de Alfredo Molano; El síndrome de Ulises de Santiago Gamboa y Transterrados de Consuelo Triviño. En estas obras, el acto de narrar se presenta como una forma de resistencia simbólica frente al olvido, una tentativa de reinscribir en el discurso público las trayectorias de vida que el poder global tiende a excluir, borrar o relegar al margen.
El tanteo de la escritura y su marca textual: coordenadas sobre la guerra y la migración en Lenta biografía (1990), de Sergio Chejfec de Francisco Salaris (Universidad Nacional de Córdoba [UNC], Argentina) parte de los conceptos de emigración y guerra, que se manifiestan como ejes temáticos fundamentales en la primera novela del escritor argentino, y que permanecen frecuentemente subordinados a una meditación mucho más profunda sobre los mecanismos mismos de la narración y la construcción del relato. En el universo estético de Chejfec, la migración trasciende su dimensión factual para devenir en una metáfora expansiva de la escritura: una escritura que renuncia a su autoridad dogmática y se configura como un proceso dialéctico de aproximaciones y distanciamientos, de vacilaciones, correcciones y conjeturas. La novela registra de manera palpable esas marcas del tanteo y la experimentación, revelando que para el autor cualquier versión de lo real es inseparable del acto mismo de narrar, en una simultaneidad absoluta donde la escritura no solo representa, sino que también produce y moldea la realidad que intenta capturar. En este sentido, Lenta biografía propone una reflexión literaria en la que la migración y la guerra dejan de ser únicamente fenómenos externos para convertirse en problemas constitutivos del lenguaje y de la estructura narrativa. En este trabajo, Francisco Salaris se propone analizar cómo en la obra estudiada las experiencias migratorias y bélicas se inscriben en un texto que se resiste a cualquier forma de cierre definitivo o resolución totalizante. La novela se erige entonces como un ejercicio de escritura fragmentaria y demorosa en la que la lentitud se torna una estrategia crítica que desarticula la ilusión de totalidad narrativa y pone en tensión las pretensiones de certeza y completitud inherentes a los relatos convencionales. En consecuencia, Lenta biografía constituye un espacio donde la indeterminación, la precariedad y la apertura a lo incierto se convierten en los verdderos protagonistas de la experiencia literaria.
La lengua de la guerra y del contraste en dos escritores italoargenti-nos de Massimo Palmieri (Universidad Nacional de Córdoba [UNC] de Argentina) aborda la obra de dos escritores migrantes que han decidido transitar entre lenguas: el italiano Maximiliano Mariotti —quien optó por escribir en español— y el argentino Adrián Bravi —que, en contraste, publica sus textos en italiano—. Este estudio se propone indagar las complejidades inherentes a la construcción narrativa en una lengua adoptada como vehículo de expresión. Partiendo de relatos que se inscriben en contextos marcados por la violencia bélica, examinamos cómo la tensión constitutiva de la oposición violenta se articula en el núcleo diegético de sus ficciones, y de qué manera esta condición impacta en la forma y en el sentido del relato. La investigación focaliza en la singularidad de la posición del escritor fronterizo, quien no solo se sitúa en el cruce literal de idiomas, sino también en el umbral simbólico que delimita culturas, identidades y memorias fracturadas. En este espacio liminal, la lengua adoptada se convierte en un terreno donde se negocian no solo las estrategias narrativas, sino también las tensiones identitarias y los conflictos históricos que atraviesan sus obras. Así, el acto de narrar en una lengua ajena se revela como un gesto político y estético que desafía las fronteras tradicionales de la pertenencia lingüística y cultural, al tiempo que resignifica las experiencias traumáticas inherentes a la guerra y el desplazamiento. El análisis de Massimo Palmieri busca entonces desentrañar las dinámicas específicas que configuran la escritura migrante en contextos de violencia, poniendo en relieve los recursos lingüísticos, estilísticos y temáticos que caracterizan la voz del autor que habita entre lenguas y mundos en conflicto.
Narrar con palabras de otros: ecos de la guerra y la migración. Entrevista a María Teresa Andruetto de Bibiana Eguía y Silvia Cattoni (Universidad Nacional de Córdoba [UNC], Argentina) es, tal y como lo comunica el título, una entrevista, pero se encuentra en esta sección por estar ligada al tema del dossier. Las dos autoras formulan preguntas que destacan las características de la escritura de María Teresa Andruetto, profundamente enraizada en la memoria familiar y colectiva. Hija de un partisano italiano que luchó en la resistencia y emigró a Argentina tras la Segunda Guerra Mundial, y nieta de inmigrantes humildes que sobrevivieron con lo justo, su obra se construye sobre relatos de dolor, exilio y resistencia. La guerra, la migración, la dictadura y la violencia social no aparecen en sus libros como una búsqueda deliberada, sino como una herencia que emerge naturalmente en la narración. En novelas como Lengua madre, Stefano o Aldao, lo autobiográfico se entrelaza con la ficción, fundiendo la experiencia personal con la Historia. La oralidad y la lengua popular, elementos centrales en su literatura, le permiten capturar no solo voces individuales, sino también el latido de una comunidad. Su mirada se dirige siempre a los márgenes —sociales, culturales, históricos— donde encuentra belleza, dignidad y una resistencia luminosa frente a las adversidades. Influenciada por el neorrealismo italiano (Pavese, Ginzburg, Pratolini) y por escritores argentinos atravesados por el exilio o la censura durante la dictadura (Daniel Moyano, Haroldo Conti, entre otros), Andruetto construye una obra sensible y comprometida, que dialoga con el dolor sin perder de vista la ternura ni la complejidad humana. Desde ese lugar de cruce entre lo íntimo y lo colectivo, entre lo femenino y lo político, su literatura abre preguntas sobre la identidad, la memoria y la lengua, como en Cleofé, donde recupera la voz de su madre ya anciana, o en La mujer en cuestión, donde explora las tensiones entre opresión y resistencia. Leer a Andruetto es adentrarse en un territorio donde la historia mínima y la Historia con mayúscula se funden en una misma respiración narrativa.
Además del dossier, Cultura Latinoamericana. Revista de Estudios Interculturales no renuncia a su clásica configuración en secciones, por lo que el grupo "Estudios ibéricos y latinoamericanos" presenta dos artículos: Análisis de la oralidad presente en Una sola muerte numerosa de Nora Strejilevich de Consuelo Pascual Escagedo (Università Telematica Pegaso, Italia) y Apócrifos de la memoria del siglo XIX en Cuba: disquisiciones sobre las ideas estéticas de Rafael Montoro de Jessica Arencibia Parrado (Universidad de La Habana, Cuba).
En el primer artículo, Consuelo Pascual Escagedo expone los resultados derivados del análisis detallado de las manifestaciones de la oralidad en Una sola muerte numerosa, obra testimonial de Nora Strejilevich, que se articula a partir de una compleja amalgama de géneros discursivos: relatos referenciales, textos periodísticos, declaraciones oficiales y entrevistas registradas en formato audiovisual. Esta polifonía textual configura un entramado narrativo que pone en primer plano la dimensión performativa y comunicativa de la voz, situando a la oralidad como un elemento central para la construcción del sentido y la legitimación testimonial. Partiendo de los marcos teóricos de la bibliografía especializada en el estudio de la oralidad dentro de la narrativa hispanoamericana contemporánea —que han explorado, desde perspectivas lingüísticas y literarias, las técnicas discursivas mediante las cuales los escritores incorporan elementos propios del habla cotidiana, contraponiendo y, a la vez, entrelazando las modalidades oral y escrita en sus textos—, este análisis profundiza en las peculiaridades de la oralidad en Una sola muerte numerosa no solo desde una óptica textual, sino también a partir de un enfoque neurolingüístico. La autora considera que, aunque la lectura se realiza a través de la vista y la escucha a través del oído, es el cerebro el órgano que finalmente procesa, interpreta y recontextualiza la información, otorgándole significado. Este enfoque interdisciplinario permite captar cómo la novela articula estrategias discursivas que buscan reproducir la experiencia viva de la oralidad, con un efecto de proximidad y autenticidad en el lector/espectador que trasciende la mera transcripción escrita. En consecuencia, el trabajo propone una lectura que evidencia cómo la intersección entre oralidad, escritura y procesamiento cognitivo contribuye a la potencia testimonial de la obra, al tiempo que revela la oralidad no solo como un recurso estilístico, sino también como un elemento epistemológico clave para la transmisión de memorias históricas y subjetividades silenciadas.
En el segundo artículo, Jessica Arencibia Parrado se adentra en el análisis crítico de las reflexiones filosóficas de Rafael Calixto Montoro y Valdés, pensador cubano formado bajo el influjo del neo-hegelianismo en España y reconocido como una de las figuras más emblemáticas del autonomismo cubano del siglo XIX. Su obra ha sido señalada por diversos estudiosos como la manifestación más significativa de la impronta hegeliana en el pensamiento cubano de su época, que lo consolida como un puente intelectual entre el idealismo alemán y las particularidades sociopolíticas del Caribe colonial. El estudio se estructura en tres ejes fundamentales. En primer lugar, se realiza una contextualización histórica y filosófica que enmarca la etapa más prolífica de Montoro, comprendida entre 1868 y 1878 en España, periodo crucial en el que su producción intelectual se nutre de debates filosóficos europeos y de las transformaciones políticas y culturales que atravesaban la península ibérica. En segundo lugar, se examinan sus profundas consideraciones sobre la dialéctica entre realismo e idealismo en el ámbito del arte dramático español, donde Montoro articula una postura que tensiona las categorías estéticas predominantes desde una perspectiva fuertemente influida por la filosofía hegeliana del arte, entendida como la manifestación del espíritu absoluto. En tercero y último lugar, el análisis se enfoca en la jerarquización de las artes que Montoro propone, la cual refleja una lectura rigurosa y sistemática del sistema estético hegeliano, adaptada a sus propias convicciones y al contexto sociocultural hispano-cubano. Este ordenamiento no solo revela su fidelidad a la teleología hegeliana; también evidencia un compromiso por reconciliar la tradición filosófica con las exigencias de una identidad nacional en gestación. A lo largo del trabajo, la autora subraya la centralidad de Friedrich Hegel como referente filosófico primordial en la obra de Montoro, sin perder de vista la singularidad de su apropiación y reinterpretación del idealismo hegeliano en clave autonómica y caribeña, configurando así una voz original dentro del panorama filosófico latinoamericano decimonónico.
En la sección "Notas, discusiones y entrevistas" aparecen dos entrevistas y una reseña: " No para siempre en la tierra: solo un poco aquí / Ah nochipa tlalticpac... zan achica ye nican". Una conversación con María Ospina Pizano al cuidado de Emilia Perassi (Università degli Studi di Torino, Italia); La pertenencia errante. Conversación con Gina Saraceni, al cuidado de Mariarosaria Colucciello (Università degli Studi di Salerno, Italia) y El pensamiento filosófico de Pablo Guadarrama González y su relevancia para América Latina de Cristóbal Arteta, José Gabriel Colei y Eduardo Bermúdez (Universidad del Atlántico, Colombia).
La primera entrevista, a cargo de Emilia Perassi, está dirigida a María Ospina Pizano, escritora, crítica y académica colombiana cuya obra combina rigurosidad intelectual y sensibilidad literaria, con una trayectoria que abarca tanto la ficción como el ensayo. La conversación se centra en Solo un poco aquí, una reflexión radical sobre la fragilidad de la existencia en común, una meditación sobre lo que queda cuando todo lo demás se va. Este título proviene de un verso del poeta prehispánico Netzahualcóyotl, y funciona como una clave sutil para entrar en el universo que la autora despliega. Publicada en 2023, esta obra marca un nuevo hito en la trayectoria de Ospina Pizano, quien combina su trabajo académico —es doctora en Literaturas Hispánicas por Harvard y enseña en Wesleyan University— con una escritura literaria atenta al detalle, al cuerpo y a la memoria. Después de destacarse con Los azares del cuerpo (2017), una colección de cuentos sobre lo físico y lo vulnerable, y con el ensayo El rompecabezas de la memoria (2019), la escritora regresa con una novela profundamente estremecedora que ha sido reconocida con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2023) y el Premio Nacional de Novela en Colombia (2024). Dividida en seis partes, cada una guiada por citas que abren espacios de resonancia, la novela construye su relato a partir de la experiencia de cinco animales: dos perras, un ave, una puercoespina y una escarabaja. Estas criaturas no son figuras alegóricas ni simples reflejos de lo humano, son presencias complejas que perciben el mundo desde otros ritmos y otras sensibilidades. La novela las sigue en sus trayectos —entre barrios marginales de Bogotá, montañas brumosas, neveras domésticas y cielos migratorios— para preguntarse qué queda de lo viviente en un planeta herido, sin épica, abrumado por una melancolía ancestral: la memoria de un ecosistema que se desvanece y la intuición de una pérdida imposible de nombrar. Por medio de cinco preguntas, Emilia Perassi induce a la autora a reflexionar una vez más sobre la vida más allá de nuestra especie, narrada desde la mirada de animales que habitan un mundo en transformación, y que, sosteniéndose sobre una sintaxis de la posibilidad —"quizás", "es posible que", "tal vez", "parece como si"—, construye una poética del no saber que interpela al lector desde el desconcierto y la escucha.
En la segunda, Mariarosaria Colucciello entrevista a Gina Saraceni, escritora, poeta, investigadora y académica italovenezolana reconocida por su trabajo en el campo de la literatura latinoamericana y la migración cultural. Nacida en Venezuela, pero con raíces italianas, Saraceni ha desarrollado una obra que explora profundamente las temáticas de identidad, pertenencia, memoria y desplazamiento, aspectos que reflejan su propia experiencia como migrante y bicultural. Su escritura se caracteriza por un enfoque poético y reflexivo que combina la literatura con la investigación crítica, abordando las tensiones entre lengua, cultura y territorio. Saraceni trabaja en la intersección entre la literatura y la teoría, poniendo especial atención en la lengua como medio de conexión y separación, y en cómo el acto de narrar puede reconstruir las identidades fragmentadas por la migración y la diáspora. A lo largo de una trayectoria vital marcada por la movilidad constante y la diversidad cultural, Gina Saraceni ha transitado por múltiples territorios, aunque su historia se ancla especialmente en tres espacios geográficos y simbólicos: Venezuela, nación que la vio nacer, formarse y desarrollar su labor durante veintitrés años; Italia, patria de sus progenitores y escenario de su formación universitaria; y Colombia, país en el que reside y trabaja desde hace ocho años. Estas tres "matrias" — más que simples patrias— se configuran como territorios de pertenencia complejos, imbuidos de diferentes tonalidades afectivas y vinculaciones identitarias. Sin embargo, esta entrevista se focaliza sobre todo en dos de esos escenarios: Venezuela e Italia, dos naciones aparentemente distantes y disímiles en términos geográficos y culturales. La primera, ubicada en el corazón del Caribe; la segunda, enclavada en el alma del Mediterráneo. Pero, más allá de la distancia física, emerge un puente invisible tejido por la historia de la migración. Durante el siglo XX, miles de italianos emprendieron la travesía hacia Venezuela, atraídos por la promesa de un porvenir próspero en una tierra caribeña en expansión que les recibió con los brazos abiertos. Estos migrantes llegaron con maletas modestas, pero con la determinación de edificar nuevas vidas y de aportar al país su labor en la construcción, la cocina, la agricultura, la medicina, la educación y el amor cotidiano. Décadas después, ante el giro de las circunstancias, fue Venezuela quien vio partir a una nueva oleada migratoria: en sentido inverso, numerosos venezolanos encontraron en Italia un refugio, un espacio para la reinvención personal y colectiva. Este recorrido migratorio de ida y vuelta constituye el telón de fondo de la reflexión que aquí se propone, la cual se articula a partir de cinco archilexemas extraídos tanto de la producción literaria de Gina Saraceni como de sus vivencias personales: literatura, poesía, lengua/ entre lenguas, pertenencia/raíces y herencia/memoria. Estos conceptos se erigen como nudos simbólicos capaces de develar las complejidades de la experiencia migratoria, al tiempo que revelan la manera en que Saraceni construye su identidad híbrida y transnacional entrelazando memorias y afectos, voces y lenguajes en una trama que desafía las fronteras convencionales de la nación.
La reseña dedicada a Pablo Guadarrama González y a su libro He vivido por y para la filosofía de nuestra América. Autobiografía intelectual Pablo Guadarrama González (Editorial Magisterio, Bogotá, 2024) es un homenaje al maestro tejido por Cristóbal Arteta, José Gabriel Colei y Eduardo Bermúdez (Universidad del Atlántico, Colombia) y se titula El pensamiento filosófico de Pablo Guadarrama González y su relevancia para América Latina. Cada uno de los autores dibuja a su manera la vida intelectual del filósofo cubano, quien ha dedicado todo su ser a la urgente causa de construir una filosofía desde y para América Latina. De hecho, Pablo Guadarrama González es una figura esencial del pensamiento filosófico latinoamericano contemporáneo, cuya vida, obra y compromiso académico han estado profundamente marcados por la convicción central de que América Latina necesita y merece una filosofía propia, contextualizada en su historia, sus luchas y su identidad. Frente al eurocentrismo imperante tanto en Europa como en América Latina, Guadarrama propuso una lectura crítica y comprometida de la realidad regional, anclada en la historia cultural, política y filosófica del continente. Desde su formación en Cuba y Alemania Oriental, hasta su estrecha relación con Colombia, Guadarrama ha sido un educador itinerante, un sembrador de ideas, un constructor de pensamiento. Su reciente autobiografía intelectual condensa más de medio siglo de docencia, investigación y militancia filosófica. En ella se cruzan episodios personales con un diagnóstico riguroso de los desafíos del pensamiento latinoamericano: la lucha contra el colonialismo cultural, la reivindicación de pensadores como Varona, Martí o Zea, la necesidad de integrar la filosofía con las demandas sociales y la construcción de un humanismo situado. Guadarrama ha hecho de la historia de las ideas en América Latina un campo de estudio legítimo, riguroso y necesario. Rechaza tanto la imitación acrítica de modelos foráneos como los excesos del etnocentrismo reactivo. En cambio, propone una filosofía comprometida, de vocación emancipadora, que dialoga con el marxismo, el pensamiento decolonial y la justicia social, sin perder de vista la diversidad cultural de la región. En un continente donde muchas veces se ha negado el valor de sus propios pensadores, Guadarrama recuerda que la filosofía también se escribe con acento latinoamericano, desde la experiencia y la resistencia. Su legado no es solo bibliográfico; es, ante todo, una invitación a pensar con autonomía, con sentido histórico y con compromiso ético.
Para concluir, podemos afirmar que las guerras actuales no solo se libran en los frentes de combate, sino también en los discursos, las narrativas y las imágenes que las legitiman, las denuncian o las silencian. En ese sentido, el dossier que encabeza este número, "Guerra y migración en la literatura: proyecciones desde y hacia América Latina en los siglos XX y XXI", propone una reflexión sobre cómo la literatura, en sus diversas formas, ha sido históricamente una herramienta para nombrar lo innombrable, para conservar la memoria de lo vivido y para interrogar críticamente las lógicas del poder. Así como los relatos literarios han contribuido a construir imaginarios nacionales en contextos de conflicto, también han servido como espacios de resistencia simbólica, de duelo y de reapropiación del sentido. Reunir en este número una serie de trabajos que abordan distintos vínculos entre literatura y guerra es, por tanto, un gesto que busca no solo comprender el pasado, sino también ofrecer claves para leer el presente desde una mirada ética, estética y política.
Además del dossier, consideramos fundamental sostener un espacio abierto para la publicación de artículos que, si bien no abordan directamente la temática propuesta, constituyen aportes valiosos para el campo de los estudios culturales y literarios. La inclusión de textos fuera del eje temático responde a una doble convicción. Por un lado, reconocemos que el pensamiento crítico no siempre se pliega a los marcos temáticos cerrados; muchas veces, los desarrollos más fértiles surgen de investigaciones que siguen sus propios ritmos y objetos de estudio. Por otro lado, como revista, aspiramos a ser un espacio plural, que albergue tanto discusiones urgentes como procesos de investigación en curso, independientemente del tema central de cada número.
Los artículos que se salen del dossier no deben ser leídos como disonantes, sino, por el contrario, como parte de un planisferio intelectual más amplio. En su diversidad, ensanchan el horizonte de discusión y contribuyen al diálogo interdisciplinario que esta publicación se propone sostener número tras número.
Invitamos, pues, a nuestras lectoras y lectores a recorrer estas páginas no como un territorio cerrado, sino como una cartografía en construcción, abierta, múltiple, en movimiento, para repensar la paz en tiempos de guerra.