Alicia Kozameh, prisionera política en Argentina desde 1975 a 1978, tuvo que exiliarse; vive actualmente en Los Ángeles, donde escribe y ejerce como profesora en el programa de creación literaria del Departamento de Inglés de Chapman University (California). La escritura, así como la expresión en pintura y dibujo, la acompañan desde muy joven, y fueron su sostén durante las ya conocidas condiciones carcelarias que impuso la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 hasta diciembre de 1983. Es autora de ocho novelas, incluyendo El séptimo sueño, la primera que escribió en el exilio. Autorizó su publicación para una edición crítica a cargo de María A. Semilla Durán, en la que participan también Enrique Foffani y Erna Pfeiffer, y que publicará próximamente Alción (Córdoba, Argentina). Alicia Kozameh también es autora de seis libros de poesía y dos libros de relatos, además de muchos otros textos en antologías publicadas en diversos países. Su obra es objeto de estudio en universidades europeas, norteamericanas y latinoamericanas, y ha sido traducida a varios idiomas (alemán, inglés, italiano y francés, entre otros). En su obra, la experiencia de la cárcel emerge y se representa con modalidades de escritura muy diversas y expresiones que la connotan de manera directa u oblicua. Tanto en sus novelas -Pasos bajo el agua (1987), 259 saltos, uno inmortal (2001), Patas de avestruz (2003), Basse danse (2007), Natatio aeterna (2011), Eni Furtado no ha dejado de correr (2013), Bruno regresa descalzo (2016)- como en sus relatos reunidos en Ofrenda de propia piel (2004) y Ofrenda de propia piel 2 (2022) aborda su vida y la de la comunidad argentina bajo la opresión dictatorial, con referencias también a la obra de otros artistas y otras culturas. Su vasta obra es considerada como uno de los más notables paradigmas de intertextualidad en lengua española, fruto de su erudición y de un pensamiento universalista. Hecha de variaciones y despliegues poéticos, se construye con pasajes y puentes entre sus diferentes textos y, en su conjunto, si bien instala en el lector un profundo sentimiento de pérdida y de destrucción que se relata en forma de frisos cambiantes de alta tonalidad poética, también subraya la fuerza de una escritura que siempre ha sido opción de vida y modus vivendi. La experiencia carcelaria que le tocó vivir junto a muchas otras personas de su generación está omnipresente no solo como testimonio, sino también como material que la escritora reelabora constantemente con una estética que alía compromiso y creación poética. En poesía, después de haber publicado el poemario Mano en vuelo (2009), edita, entre 2018 y 2021, cinco libros que corresponden a un solo poema, reunido bajo un título general, Sal de sangres, al que agrega complementos que distinguen cada uno de los volúmenes: Sal de sangres en guerra, Sal de sangres en declive, Sal de sangres en pánico, Sal de sangres en incendio, Sal de sangres en sangre. Este poema, extenso y desgarrador, conjuga la carga emocional que recoge la voz poética del drama personal y de lo vivido colectivamente por los argentinos. Alicia Kozameh no deja de escribir; pronto dará a conocer otra novela, fruto de nuevas exploraciones en su labor diaria con la literatura, siempre regenerada por imágenes punzantes que revolucionan y ahondan su visión universalista.